La obra se presenta como un hito de conectividad entre Magdalena y Atlántico y un alivio para el tránsito que históricamente atravesaba el casco urbano de Ciénaga. El Gobierno la enmarca como medida de adaptación ante la erosión costera y el aumento del nivel del mar que afecta la vía tradicional de la franja costera.
Los comunicados oficiales hablan de 6,3 km (4,8 km de doble calzada entre Pueblo Viejo y Ciénaga, un puente ferrocarril de 512 m y un viaducto de 1,5 km) que componen el corredor nuevo con retornos, glorietas y empalmes a la infraestructura existente. El viaducto de 1,5 km bordea la Ciénaga Grande de Santa Marta y el puente ferrocarril cruza el ramal ferroviario de acceso, permitiendo continuidad en doble calzada.
La obra incluye altos estándares técnicos y ambientales, señalados por Invías, y la conexión con la intersección Yé de Ciénaga para articular la Troncal del Magdalena y la Transversal del Caribe; allí se adelantaron trabajos de excavación, explanación y obras hidráulicas decisivas para la operación. Durante su entrega, se resaltó que el proyecto superó pruebas de carga y estabilidad y que la señalización y juntas de dilatación quedaron habilitadas para la puesta en servicio.
La variante reduce en 30–40 minutos los tiempos de viaje entre Santa Marta y Barranquilla, evita el ingreso del tránsito pesado al casco urbano de Ciénaga y disminuye la siniestralidad en ese tramo, donde se reportaron 32 fallecidos y 34 lesionados entre 2014 y 2023. Los beneficiarios directos e indirectos suman 1,8 millones de habitantes en municipios de la Zona Bananera, Ciénaga, Santa Marta, Barranquilla y otros del Magdalena.
En su discurso de entrega, Gustavo Petro recalcó que la variante se inscribe en una transformación con foco social y climático; propuso una mesa en la Casa de Nariño con pescadores y autoridades para revisar medidas de recuperación de la Ciénaga y evitar profundización de la pobreza en municipios costeros.
La jornada coincidió con la conmemoración de la Masacre de las Bananeras (6 de diciembre de 1928), contexto que el presidente usó para subrayar el sentido simbólico de obras que beneficien a las comunidades y se articulen con reformas laborales y sociales.
Desde la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI Norte) se plantea que la Conexión Ciénaga–Barranquilla es un sistema vial integral que agrupa viaductos, variante y doble calzada bajo una misma visión de conectividad regional. Se destaca la articulación institucional entre el Comité Intergremial del Atlántico, gremios del Magdalena, la bancada Caribe, CCI Nacional, entre otros, además de la resolución de cuellos de botella como el cierre financiero de la APP y la licencia ambiental de los viaductos (aprobada por la ANLA el 21 de agosto), que habilita la ejecución plena del corredor.
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