Una lluvia intensa volvió a poner a la ciudad contra las cuerdas. Vías colapsadas, barrios inundados, colegios afectados y una ciudad paralizada resumen una jornada de miedo que comenzó con truenos y terminó con tragedias.
Desde las 3:30 de la tarde, el cielo se cerró sobre la capital del Magdalena. Lo que empezó como una llovizna se transformó en un diluvio que convirtió las calles del Centro Histórico en verdaderos ríos. En sectores como la Avenida del Ferrocarril y la calle 22, el agua cubría por completo los andenes, y la gente intentaba cruzar entre corrientes que arrastraban basura y motocicletas.
Una de las víctimas fue un hombre que, según las primeras versiones, murió ahogado en el río Manzanares, aunque no se descarta que haya sido víctima de una descarga eléctrica. El segundo caso corresponde a un joven de 18 años que perdió la vida en la piscina olímpica de la ciudad tras ingresar al lugar pese a la restricción establecida de no bañarse durante la lluvia.
El alcalde Carlos Pinedo Cuello declaró alerta naranja por la posibilidad de crecientes súbitas y alerta roja por deslizamientos de tierra en las zonas rurales. “Estamos actuando de manera preventiva. Nuestro compromiso es proteger la vida de los samarios y minimizar cualquier riesgo”, señaló el mandatario.
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