En sectores como El Rodadero, Gaira, Aeromar, La Paz, Cristo Rey y otros barrios del sur de Santa Marta, el agua empezó a escasear.
La Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar, informó que la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Roble fue suspendida temporalmente debido a los altos niveles de turbiedad del Río Gaira.
“La decisión se tomó para proteger la infraestructura de tratamiento, evitar la obstrucción de los filtros y garantizar la calidad del agua”, indicó la entidad en un comunicado. Sin embargo, no anunciaron una fecha de reactivación del servicio.
En medio de la incertidumbre, los hoteles y residencias se ven obligados a contratar carrotanques para no quedarse secos. El servicio de cada descarga oscila entre $150.000 y $250.000, y pese a no recibir agua por el acueducto, la facturación mensual continúa llegando.
“Cuando suceden estos problemas de suministro pagamos el doble. Por un lado, seguimos recibiendo la factura del acueducto y, por el otro, debemos comprar agua privada en carrotanques para no suspender el servicio a nuestros huéspedes”, dice Andrea Rodríguez, administradora de un hotel en el Rodadero Sur.
Los planes de contingencia en el sector hotelero están activos. Tienen que garantizar agua en baños, cocinas y zonas comunes. Aunque no es temporada alta, Santa Marta nunca deja de recibir visitantes. “Esto afecta la operación diaria y nos genera pérdidas”, señala Luis Barreto, dueño de un hostal en el corredor turístico.
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