En la cima de la imponente Sierra Nevada de Santa Marta, a escasos kilómetros del bullicio urbano, se halla un sitio que parece haber sido extraído de una historia fantástica: Taironaka, un lugar en el que la leyenda de los antiguos Tayrona resurge con cada roca, cada camino y cada murmullo del río Don Diego.
A primera vista, Taironaka no se distingue mucho de una finca de ecoturismo, pero es suficiente con dar unos pasos para experimentar la sensación de que el tiempo parece parar.
Los senderos empedrados, las terrazas de ceremonia y los vestigios arqueológicos narran un relato de siglos. En este lugar, los Tayrona residieron, laboraron y veneraron a la naturaleza, dejando un legado tan profundo como las raíces de los árboles que hoy en día envuelven el sitio.
¿Cómo llegar a Taironaka desde Santa Marta?
Taironaka está ubicado a 56 kilómetros de Santa Marta, en la vía que conduce a La Guajira. Llegar es sencillo y las opciones de transporte se ajustan a diferentes presupuestos:
Transporte público: Desde el Mercado Público de Santa Marta o el Terminal de Transporte, puedes tomar un bus o colectivo que cubra la ruta Santa Marta – Palomino. Indica al conductor que te baje en la entrada del río Don Diego. El costo aproximado es de 25.000 COP por persona y el trayecto dura entre 1.5 y 2 horas. Desde la carretera, una caminata de 15 minutos o un mototaxi (por unos 5.000 COP) te llevarán al muelle para cruzar el río hacia Taironaka.
Transporte privado: También puedes contratar un taxi o un servicio especial. El costo de un viaje privado ronda los 150.000 a 180.000 COP ida y vuelta, dependiendo de la temporada y la negociación con el conductor.
Vehículo propio: Si tienes carro, simplemente sigue la carretera Troncal del Caribe hasta el punto indicado. Hay parqueaderos seguros cerca del acceso al río.
Esta pequeña joya situada cerca de Santa Marta no es solo un sitio para recorrer. Es una señal de que, incluso en la velocidad acelerada del mundo contemporáneo, la vinculación con la naturaleza y la historia continúa siendo factible. Taironaka es la pequeña Ciudad Perdida que, a pesar de ser más accesible, conserva la misma esencia: la de una comunidad que residió con el corazón en la colina y el espíritu en el río.
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